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sábado, 18 de diciembre de 2010

Praga [5o día]

Ese día se nos fue la pinza y…  fuimos a rezar. Nos levantamos rápido y sin desayunar ni nada fuimos de cabeza a la Iglesia de San Nicolás. Si, aquélla del día anterior que, o pagabas, o rezabas media hora. Pues eso hicimos. Nos presentamos a rezar. El tipo de la entrada nos insistió, que nada de fotos y se nos puso hasta a gesticular diciendo que sólo podíamos entrar porque íbamos como creyentes que éramos. Y nosotras… “que siiiii”

El fresco del techo de la iglesia es uno de los más grandes de Europa. Justo en ella fue realizado un réquiem por el difunto W.A. Mozart en diciembre del año 1791. Y rezamos, lo hicimos por todas aquellas almas que cobran entrada para la iglesia. Parecía en plan cachondeo, pero si se reza se hace bien, por lo que pedimos que, bueno, vale que se están aprovechando de los turistas, pero los pobres lo hacen para poder vivir. xD

Es curioso, porque si buscas en otros sitios, la información sobre el templo varía. En la que tengo en mano ahora dice que “El órgano de este templo es único y W.A.Mozart lo tocó durante su estancia en Praga”. Así que… quien los entienda que los compre. La iglesia/catedral/templo es de estilo barroco también.

Hicimos marcha atrás para ir a desayunar al hotel, pasando de nuevo por el muro de Lennon de la noche anterior. Vimos el río againz, antes de entrar. Pero es que es una pasada.

Le tenía muchas ganas al museo de Alfons Mucha, así que acabamos de nuevo por la Plaza Wenceslao, ya que está cerca. Así veíamos la plaza de día, que la otra vez estaba atardeciendo ya. Nos fijamos en que había un tranvía antiguo en el centro, utilizado como bar.

El museo… me decepcionó un poco. Desde que di el Art noveau en clase que me fascina este hombre. Y el museo –que más bien era una exposición- tenía bocetos, pruebas de impresión, carteles originales, fotos del autor y sus conocidos, las modelos con las que trabajaba… si, muy bien. Pero realmente consideré que había poca cantidad de todo. El año pasado hubo una exposición en el CaixaForum, aquí en Barcelona. Lo primero es que era completamente gratuita, cosa que aquí pagabas bastante pasta. Y lo segundo era que yo salí el doble de satisfecha. Luego encima papelitos-guía de un folio te los vendían también. No sé, me decepcionó bastante. Y es una pena porque le tenía muchas ganas.




Al final de la calle vimos una torre nueva –supongo que ya entendéis el término “la ciudad de las cien torres”- en este caso era la Torre Jindrisská, originalmente un campanario renacentista de los años setenta del siglo XVI, construida en el lugar del antiguo cementerio. El reloj de la torre data del 1577. En el interior me llamó la atención que había un restaurante, incluida la zona del campanario.

No sé qué nos pasó. Llegamos a la altura de la Torre de la Pólvora y de la Casa Municipal, pero no entramos en esta última. ¿Un descuido? Ni idea. Solo sé que nos perdimos la decoración del interior –el exterior lo vimos xD- obra de famosos artistas checos –entre ellos mi Mucha querido y Max Svabinský. En la Edad Media era un edificio ocupado por la Corte del Rey.

La Torre de la Pólvora… más vistas. Eso sí, desde otro punto. En este caso la exposición interior iba sobre la vida en Praga durante la época medieval. La torre es gótica, del año 1475 para utilizarla como entrada monumental a la ciudad. Se llama de la pólvora precisamente porque sirvió como almacén. Me hice un par de fotos con el chico de la entrada, vestido de modo medieval. Fue un cachondeo, sobre todo con la segunda foto en la que me defendía con su espada y yo me hacía la doncella en apuros –aunque la ropa que llevaba yo no acompañaba mucho xD

Sorprendiéndome ahora al ver lo que llegamos a andar os explico que nos encontrábamos cerquita de la Virgen Negra de Praga.

Se encuentra en un edificio, haciendo esquina, de la calle Celetná (núm. 34). Si sigues esa calle acabas de nuevo en la plaza del viejo ayuntamiento, donde seguía el mercado medieval. Y, como no se podía evitar, me comí una salchicha againz *W*

Ah… el postre que no recordaba cómo se llamaba es Trdelník.

Nos hicimos foto con el Gollem que hay en la plaza –dejo su historia para cuando hable del barrio judío y fuimos a otra iglesia (¿para hacer la digestión?) Buah, allí me reí muchísimo. Entramos en plan escondidos, sobre todo mi madre porque iba con un granizado. Nos sentamos y empezamos a observar la iglesia… empieza a sonar música en plan órgano… todo muy puesto, con el silencio típico de iglesia y entonces… “¡slurrrrr!” Vamos, el típico sonido de cuando uno bebe con cañita y se está acabando la bebida, que medio traga aire. Me giro y… era mi madre. Se estaba escondiendo haciendo que se le había caído una chaqueta al suelo, cuando lo que realmente hacía era controlar la risa. Yo irremediablemente me tuve que tapar la boca, tanto que acabé llorando de tanto aguantarme. Salimos aún riéndonos de la situación y nos dirigimos al ayuntamiento y su torre.

Oh, God! Tenía ascensor. Y bien modernito y cuco que era. Y las vistas… plaza, sinagogas, el castillo, las otras torres… todo. La torre debe de tener unos 70 metros de altura.
Tras esto vuelta a la zona del puente Carlos. Allí ya nos habíamos informado de unos pequeños barcos que te daban un vueltecita guiada sobre los edificios que dan al río. Como andábamos algo mal de los pies pensamos que era la mejor opción para no perder el tiempo. Fue llegar y subirnos. El trayecto no duraba demasiado ni ocupaba gran extensión, pero fue entretenido. Para el viajecito: una cerveza. Nos metieron por el pequeño canal que lleva al molino. La cosa es que le pregunté al guía y me dijo que no había más, pero luego me enteré de la existencia de otro… en fin. Fue entretenido, el tipo era un poco chulo y me tiró la caña de mala manera diciéndole a mi madre que no le importaba tener una suegra catalana y esas cosas. Luego ya se puso a hablar de Berlusconi con un italiano y yo pasé a hacer fotos y observar el sitio desde el río. Gente pescando, asomada en el puente, en otros barcos, cisnes, etc. Muy bonito. Una pena que durara tan poco.

Finalmente volvimos y, como con la entrada podíamos acceder a una pequeña exposición sobre la historia del puente, allí que fuimos. Aprovecho para hablar de los lavabos, que no sé si ya lo he hecho. Resulta que pocas veces –una o dos- me encontré con sitios públicos en los que el lavabo fuera gratis. Tampoco es que sea alguien que no para de ir pero en el McDonald’s tenías que pagar, en muchos museos también… vamos, que casi que es raro que no te cobren aparte por usar el baño de tu habitación en el hotel xD El mínimo que vimos… 3 coronas, hasta unas 10kc como máximo. Por ahí rondaba la cosa.

Al salir del “museo” ya estaba atardeciendo. El cielo omg me encanta, no sé si lo he dicho ya xD Os pongo foto. La estatua es de Carlos IV, y queda justo a un lado del puente.

El día anterior habíamos pensado en ir a la fuente de colores. Nos habíamos enterado en días anteriores de su ubicación y decidimos acercarnos. Por suerte, al no saber los horarios, se los pedimos a un chico de los de recepción –yo encantada con todos ♥- y nos los dio a partir del día siguiente. Y yo ehm… ¿y los de hoy? A lo que me respondió que los lunes no hay exhibición. La fuente de Krizík se encuentra en la zona norte de Praga, se puede acceder con el tranvía 12 o 14 (Holesovice, Výstavistê) y las sesiones empiezan a las 20.00. Se encuentra en una zona de exposiciones, algo así como ir a la Fuente de Montjuic de Barcelona, por lo que me esperaba algo parecido. Fuimos pronto, para la segunda sesión aproximadamente, para que no se nos hiciera muy tarde entre que la veíamos y volvíamos al hotel. El recinto de exposiciones no me convenció, lo vi bastante abandonado –no sé cómo será de día-. Tiene unas explanadas enormes y está muy mal iluminado. De hecho encontramos la fuente por pura intuición, basándonos en fotos que habíamos visto de ella antes de ir a Praga. Una vez llegamos a la fuente nos dimos cuenta de otro detalle: había unas verjas enormes tapándola, o por lo menos complicándote la vida si quieres verla…sin pagar. Ocho euros por persona es lo que cobran =W=… aunque hay días –que van variando- en los que por el mismo precio puedes ver el espectáculo de la fuente junto a unos “bailarines”. Fue construida en 1891 junto al Palacio Industrial con motivo de la Exposición Conmemorativa –de la que ya hablé cuando expliqué el día de Petrín. Pensamos que ya que estábamos allí teníamos que verlo *suspira* así que entramos en la sesión siguiente, la de las 9pm, que dedicaban a canciones románticas de Michael Jackson. Si no habéis visto nunca una fuente, adelante. Si la habéis visto ya os podéis permitir el ahorro, sinceramente. Luego vuelta a “casita” en tranvía y a dormir.

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